Los que tengan niños pequeños, y yo los tengo, sabrán lo inquietante, por no decir angustioso, que es que se te ponga enferma la criatura. He tenido la suerte, y toco madera, que me ha salido un chicarrón del norte, que salvo dos o tres catarros, ha estado siempre sano así que no he tenido que sufrirlo en carne propia, pero sí lo he visto en los críos de amigos.
En la sanidad...