content top

Hablando de política

Creo que esta es la primera vez que hablo de política en el blog, y posiblemente sea la última, demasiadas pasiones y discusiones sin un fin constructivo claro y además para debates políticos hay otros sitios mucho mejores y con más solera[blog cerrado].

Algo habría que hacer con la política actual y algo que evita, necesariamente, a los políticos actuales. Yo soy de los que se sienten obligados a votar, no me he perdido ni una desde que cumplí los 18 (qué tiempos) pero me pasa como a la mayoría de los que participamos, votamos al menos malo. El partido más votado en casi todas las elecciones suele ser la abstención, y no te digo nada si añadimos los votos blancos y nulos (interesante el ejemplo de Barcelona), añadámosle los que votamos por exclusión, luego los que votan, por ejemplo a mi vecino “porque todos son unos ladrones y éste por lo menos es gracioso”, y no quiero añadir aunque casi se podría, a los que votan a determinado partido para “fastidiar” a los del partido contrario ¿cuántos votos nos quedan que realmente creen en lo que están haciendo? ¿son suficientes para mostrar la participación ciudadana?.

Llegó la campaña electoral y comenzó el desfile de inauguraciones de obras inacabadas, por parte de unos y de otros, de acusaciones de corrupción de varios de los partidos, visitas de ida y vuelta a los juzgados, otros partidos con luchas internas tan fuertes que al final casi estaban deseando su propio descalabro, ¿cómo vamos a confiar así en la clase política?.

Y por último un apunte, ¿para cuando las listas abiertas en las municipales?, en muchos de los municipios los electores pueden conocer personalmente a todos los que se presentan, ¿por qué no dejarles escoger a los que quieren, en lugar de al grupo que más se parece a los que ellos prefieren?.

Bueno, por esta legislatura ya vale de hablar de política

Una respuesta a “Hablando de política”

  1. El mejor ejemplo de voto de castigo ha sido el del PSOE e IU aquí. La gente de izquierdas o no ha votado o ha votado a Revilla.
    Triste balance después de cuatro años de gobierno.